Desde mi oscura soledad, te esperaré,
desde mi fría estancia, te añoraré,
desde mi eterno exilio, te recordaré.


Sabor a ti - Capitulo Siete

Decisiones

Sophie subía lentamente la escalera, sabía que cada paso que daba la alejaba de sus familiares y la acercaba a él hombre que siempre amó.

Maximilian respiraba fuerte, maldiciéndose por haberle dado un ultimátum, no sabía que haría si le rechazaba. Desesperado y sintiéndose más débil que un niño caminó hacia la puerta y cuando la abrió se la encontró de frente, sus ojos reflejaban miedo, pero por encima de esa emoción, el amor brillaba con intensidad.

La abrazó bruscamente inhalando su olor mientras le besaba ferozmente.

Ella acarició su espalda tratando de cerrar cualquier espacio entre los dos y se embriagó con su perfume.

De una patada cerró la puerta, Maximilian la presionó contra ella, explorando su boca con desesperación. Introdujo las manos dentro de su saco para sentir su tersa y delicada piel.

Ella audazmente deslizó las manos sobre su vientre y sorprendiéndose a si misma, le bajó los pantalones acariciándolo, Maximilian gimió.

-Me vas volver loco.

-Te amo -dijo con la voz entrecortada por el llanto-. Te extrañé tanto Maximilian, he sido una estúpida.

Él besó cada lágrima y devoró su boca, mientras le abría los pantalones y deslizaba los dedos a través de sus rizos, mirándola con intensidad.

Mientras ella se empalaba, le susurró al oído.

-Te amo.

Se amaron violentamente llegando a una desgarrador climax en minutos. Aún parados en la puerta, se miraron como si el mundo se hubiera detenido.

La llevó en brazos a la cama besándola lentamente y susurrando contra sus labios tiernas palabras. La desnudó con ternura besando y lamiendo cada centímetro de su piel.

-Soy adicto a ti, cariño. Por favor, no te marches otra vez Sophie, no lo podría soportar.

Lo besó apasionadamente en respuesta, hundiendo su cuerpo nuevamente en el de él.

Horas más tarde, entre murmullos, se contaron todo lo que hicieron durante esos largos años de separación, prometiéndose nunca más alejarse.

Cuando Sophie despertó, se quedó observando como Maximilian se vestía.

-Tengo una reunión muy importante con Abigail -se acercó cuando descubrió su escrutinio, posando sus labios sobre los de ella-. Volveré pronto, mi amor.

Se levantó sin ganas de la cómoda cama y se arregló. En la cocina todos cuchicheaban y cuando vio a su abuela, esta le cacheteó y escupió. La mañana no mejoró, la madre de Maximilian quiso sacarla de la casa, su hijo tuvo que intervenir y se marchó en medio de llantos y recriminaciones.
Sophie sollozó mientras veía a la señora de la casa irse. ¿Cuantos reproches más tendrían que enfrentar por su amor?

Maximilian besó su cuello envolviendo su cuerpo en un protector abrazo, se dio cuenta que no estaba sola, si estaban juntos, nada ni nadie les podría afectar.

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