Noche de paz, noche de amor.
24 de diciembre.
Sophie movía lentamente la cuchara mientras la salsa de ciruela se cocía, unos días antes dio permiso a toda la servidumbre cansada de cuchicheos y malas caras.
Esperaba a Maximilian de un rato a otro. En los días que había pasado se amaron con locura a pesar del poco tiempo que él se quedaba en casa, ya que las reuniones con Abigail eran cada vez más extensas en un intento desesperado de salvar la compañía.
Sabía que no debía ponerse celosa, pero lo estaba. Apagó la hornilla y volvió a ver el reloj. Ya debía estar aquí.
Se sentó frente a la chimenea con el árbol iluminando la sala oscura, esperando. Pasaron unas dos horas cuando se abrió la puerta, era Maximilian. Ella corrió a sus brazos
Mientras le dijo
-La cena esta fría.
Él la besó dulcemente.
-No importa, ya mismo son las doce quiero que abras tu regalo de navidad. Ella vio una caja enorme. En ella había una muñeca de trapo igual a la que le dio una vez ella.
La muñeca sostenía una foto de un pequeño local.
-Ese será tu restaurante, es pequeño pero no pude……
Sophie le tapó la boca con un gran beso. El regalo de esa navidad no era la muñeca ni el restaurante, sino estar con el hombre que amaba.
Agradeció a Dios por las fuerzas que le mandó para luchar por su amor.
Horas más tarde, comían juntos, sentados en la chimenea con el árbol alrededor iluminándolos.











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