Desde mi oscura soledad, te esperaré,
desde mi fría estancia, te añoraré,
desde mi eterno exilio, te recordaré.


Relato de un Asesinato


Son tantas las voces que me acompañan en la ausencia de las almas que siempre acechan y nunca callan…

La oscuridad es infinita en el rumbo que sigo, es una inmensa noche sin estrellas, allí no hay voces, se trata del mar más inmenso, pero no hay agua, se trata del mundo tras la vida, pero no hay almas, el vacío, el silencio, la soledad. Solo hay, si la hubiera, eterna oscuridad.

Sí, he pecado en las fronteras de la voluntad, me he hundido a mi mismas en el poder de mi propia convicción, y las voces que me acompañan rezan himnos de mentiras que fueron demasiado nobles para tocar la realidad del suelo que pisamos, ya no importa nada, el camino se ha marcado, las sendas son muy pocas, y siempre he de seguir caminando.

Veo las almas del mundo desde el infinito más absurdo, veo los dones que han sido esparcidos y el daño que se hace con ellos- Maldigo el poder del hombre, maldigo su cobardía. He visto como teme matar el cuerpo pero nunca duda en destruir el alma, he visto como usan todo lo que tienen para validar su propia existencia. Y lo comprendo, no hay don más grande que la fortuna, no hay fundamento más sagrado que el engaño a los ignorantes.

Pero no podía asumir esa derrota, no pude conformarme viendo como el hombre siente tanta falsedad sobre sí mismo, como hace crecer su autoestima con tan bajos argumentos, debían pagar por ello, no mas por ser castigados que por ser desenmascarados, no mas el honor a la verdad que porque sean capaces de verse sin máscaras ante su propio espejo.

Le lleve a la vieja colina, el me había dañado tanto… recuerdo que entonces yo era demasiado niña para defenderme, demasiado inocente para comprender porque ocurría todo aquello. Él era un ser supremo para sí mismo, se idealizaba ante mis infantiles ojos, me hablaba del poder de la experiencia, y de todas las cosas que los adultos podían hacer, gritaba sus meritos, sus logros…. Pobre hombre, todo lo que había logrado habían sido favores ajenos, todo lo que tenia había sido suerte al escoger las manos adecuadas para sus andanzas. Yo no tenía esa suerte, pues eran sus manos las únicas que tenia, y solo me servían para hacerme más daño, el nunca devolvió el favor a la vida, y conforme crecía me daba cuenta de que nunca pagaría su pecado.

¿Cuál fue el delito? Me lo pregunto a diario, fueron muchos los pecados, fueron demasiadas escenas de violencia, demasiada humillación… pero hoy creo, que su mayor pecado fue que me hizo a mí misma, sé que soy como soy por su culpa, el veneno que me invade y tanto me quema en las venas, me lo inyecto a cada golpe. Si, pobre hombre, no se daba cuenta de que los niños jamás olvidan, no se daba cuenta del monstruo que estaba creando.

El estaba ya atado cuando despertó. Ahora unos años más le habían debilitado, apenas me había costado llevarlo, al menos no me había costado tanto como yo pensaba, solo me hizo falta una droga oportuna…

-lo saque de tus enseñanzas papá- el no respondió, y sé que jamás entendió a que me refería. El solía decir que nadie podía joderle, porque él era más inteligente que todos, ahora yo me sentía orgullosa de mi misma, había sido más inteligente que él –no estás orgulloso de mi?

Vi en su mirada que no terminaba de creer nada de esto, eso retrasaba mi travesura. Tuve que golpearle, necesitaba saber que él era consciente de que ya no le tenía miedo, debía saberlo!.Fue una patada en la cara, y la sangre comenzó a recorrerle desde la nariz, hasta a su cara camisa. Ahora si vi el miedo en su rostro, y eso me lleno de la más miserable satisfacción, ahora si estaba entendiéndome, ahora sabía lo que significaba estar irremediablemente a la voluntad de alguien a quien temías.

Le mostré una foto de su adorada y fallecida esposa, aquella cuya perdida había lamentado tantos años llenándome por algunos momentos de compasión, ahora sabia la verdad, él la había matado cuando descubrió su romance con otro hombre. Cuando lo supe me lleno de orgullo el valor de mi madre. Seguidamente le mostré aquellas fotos que había encontrado de ella con su amante. Me miró asustado. Volví a disfrutarlo. Esta vez sentí que era por ella, por todas las miradas de miedo que había tratado de disimular ante mí, por el miedo que debió sentir cuando sentía que la vida se le iba… se la quitaban.

No pude evitar volver a golpearlo al pensar en aquella imagen.

-la mataste.
-no- dijo casi sin aire- hija, yo la amaba

Aquello no estaba resultando como yo creía…. Me dolió que hablara!! me dolió que me llamara hija! me dolió que dijera que la amaba!. Me lleve las manos a la cabeza, no podía soportar ese dolor, y los pensamientos que a la vez me advertían de su bello arte de la manipulación

“para! No le escuches, este es tu momento, no dejes que duela, no dejes que te de pena, es un despojo humano…”

-hija, necesito un medico, por favor.

No podía ser así!! no podía seguir escuchándole, me estaba mintiendo, como había hecho toda su vida!

Le di otra patada, esta vez en la boca, el escupió la sangre que llego a mancharme los zapatos, pero ya no hablaba…

“yo por las buenas lo que quieras, pero por las malas soy el peor hijo de puta que te puedas echar en la cara” tenía razón cuando decía eso, yo creía que debía ser así también. Y ahora eran las malas, era el momento de pagar todo el daño, y no podía echarme atrás, el había dañado a los seres que mas había amado, no podía dejarlo ir, no permitiría que hiciera más daño y solo yo tenía el suficiente veneno dentro para arreglar este fallo de la naturaleza.

Entonces, ¿Por qué me dolía tanto? Si tanto había ansiado verle sufrir lo mismo que él me había hecho a mí, a los que yo quería,¿ por que ahora me dolía la venganza?. Él me había enseñado que la venganza era la mayor satisfacción ¿ por qué no podía sentirlo así?

Camine un rato por la sala, no sabía que hacer, el pánico se adueñaba de mi, cada vez había mas sangre, joder! Solo quería verlo suplicar, confesar su cobardía, reconocerse a si mismo como el ser deplorable que era, y llorar deseando la muerte como tantas veces yo la había deseado. Pero ahora sabia que él no iba a ceder, le podía ver en la mirada la misma prepotencia de siempre, sabía que me estaba asustando, me ganaba terreno.

No estaba dispuesta a permitir que se saliera con la suya como siempre, esta vez no, el juego era mío, la escena seguía mi guion, el estaba en mis manos!. Apenas recuerdo como sucedió, solo se que en mis manos apareció un palo grueso de madera de pino, no sé de donde lo saque, le golpee con él, empecé por las piernas, por el torso… pero su mirada, aun que mostraba dolor y suplica, seguía teniendo ese deje de superioridad que tanto detestaba, el me miraba a los ojos, sabía que estaba viendo mi miedo, mi debilidad, no debía verla, era mi secreto!, solo debía ver mi furia, debía ver en lo que él me había convertido, y arrepentirse, temer ¡!!!¿Por qué no lo hacía?!!!

No recuerdo cuantas veces más le golpee, solo sé que me quede sin fuerzas, que mis manos sangraban, y que el ya no me miraba, ya no miraría a nadie más en su vida, ya no tenía una vida con la que mirar.

Me senté a escasos metros de su cadáver, mis ropas tenían salpicaduras de sangre, supuse que mi rostro también. No sabía si sentía remordimiento, puede ser… pero también sentía que había terminado mi condena. Saque mi navajita del bolsillo, había pensado usarla pero hasta ahora no la recordaba, la use para mi, hice un largo corte en mi brazo, deje que la sangre saliera, esa sangre que también era la de él, deje que el veneno se vertiera, y luego vende la herida.

Aun que pasé horas allí sentada pensando, se me hicieron muy cortas, llegue a la conclusión de que mi acto había sido tan dirigido por el miedo como todos los actos que el habia cometido, si, había sido igual que él, pero de eso se trataba, ya no volvería a serlo, porque él, mi mal ,había muerto. Cuando salí de allí deje dos muertos, él era uno, y el otro era un pedazo de mi misma.

Es cobarde el ser humano, toda la violencia que usamos es llevada por el miedo, mi pecado no difiere del resto, fui cobarde. Pero hay algo en mi que siempre me diferenciara de él, yo reconozco mi debilidad, reconozco que me rebaje al más bajo instinto, la supervivencia...? tal vez, pues yo no podría haber seguido viviendo con el miedo que me provocaba su simple existencia. Si él estuviera en mi lugar, habría mostrado orgullo de lo que había hecho, pues confundía el miedo con el respeto, se pasó la vida haciendo que los demás le temieran, y eso le hizo creer respetado y por lo tanto poderoso… cuanta miseria!! Yo no diré que me enorgullezco de lo que hice, pero me perdono a mí misma, me perdono porque sé que en mi peor momento de debilidad solo estuvo la victima que lo merecía, me perdono por que sé que lo que hice no me hace mejor persona, porque no siento más poder al saber que puedo destruir… en sí, me perdono porque no soy como él, todo lo que había de él en mi murió. He matado, es cierto, pero llevo el alma limpia, cuando me miro al espejo, se quién soy, se que nada cambara lo que hice, pero me libero de la culpa, por todos aquellos, incluida yo, que ya no sufrirán mas por su culpa.

Hoy miro a mi alrededor, todo ha cambiado, el infierno ha terminado, de alguna forma veo a los niños reír y jugar en el parque, y siento que por fin pueden hacerlo, el no les hará daño. Alguien dijo que los padres deben morir para que los hijos puedan ver la realidad del mundo... puede que tuviera razon. Yo continúo mi camino hacia la oscuridad infinita, si es que existe la oscuridad en ese abismo vacio. No me engaño, no espero más sonrisa o felicidad para mí que la que esperaba para él, pero me conformo con mi condena, con el vacío, con el silencio… si, por fin las voces de las almas heridas callaron, si… bendigo mi propia condena.

BB


PD:Quiero agradecer a BB por permitirme subir sus relatos a mi blog


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